• Revista Alegría Nº32

KARINA CUENTA TODO

LO QUE NUNCA SE DIJO DE LIA CRUCET

La lucha y dedicación por su carrera. Su doble personalidad. Cómo repercutió la fama en su vida. Cómo la afectaron los hombres; y el ejemplo que le dejó a su hija, que hoy sigue sus pasos.

 

Cuando Karina habla de su madre lo primero que destaca es su faceta de gran luchadora.

-Recuerdo que vivíamos en una humilde casita frente a los bomberos de Echenagucía, en Avellaneda. Mis abuelos le hacían la vida imposible. No consideraban bueno el oficio de bailarina. Mami los invitaba al teatro para que la vieran, pero ellos no querían ir. Yo valoro eso, que estaba muy sola en la vida, pero que jamás flaqueó. Me tuvo a los 19 años y a los 20 se separó. Me llevaba a todos los  ensayos en el Maipo y el Tabarís. Nunca me hizo sentir desplazada por su carrera; al contrario, fue mi gran compañera.

-¿Cómo fueron tu niñez y tu adolescencia?

-Mi niñez fue hermosa. Lía me daba todos los gustos. Como hija única yo era bastante caprichosa. En la adolescencia las cosas cambiaron ya que aparecieron las típicas peleas de la rebelde y la madre protectora. A mí me gustaba vestirme como ella, y eso atraía mucho a los chicos del barrio. Recuerdo que tuve mi primer novio a los 11 años, y cuando mi mamá lo conoció lo corrió tres cuadras y a mí no me dejó salir por 20 días. Las peleas eran porque me sobreprotegía por sus celos maternales. Siempre el tema eran mis novios.

-¿Y cómo es Lía, enojada?

-Explosiva, impulsiva, impredecible. Las dos somos de carácter fuerte. Mamá siempre fue muy alegre; ahora se ha vuelto bastante introvertida; tal vez la afectó un poco esto de la fama.

-¿Es que no le gusta la popularidad?

-Le encanta, le gusta exhibirse. Le queda mucho de sus épocas de vedette. Lo que pasa es que es tímida y eso de sentirse acosada por la gente y las entrevistas puede ser que la moleste.

-¿Cuáles son las características más sobresalientes de su personalidad?

-Lo que la caracteriza es que tiene dos personalidades totalmente opuestas. Por momentos es alegre, jovial, comunicativa. Y en otros se pone distante y reservada.

-¿Por qué pensás que cambia así?

-Por el ambiente en que le tocó moverse. Hay mucho celo en el teatro de revista; eso la volvió una mujer más analítica. Todos los que la conocen coinciden en que de no ser cantante sería psicóloga.

-Celosa y protectora, ¿cómo te dejó subir a un escenario?

-Me dejó después que me casé... Cuando me vio madura. De todos modos me dio una recomendación: "Cuidate de los verseros". Pienso que esta recomendación tiene que ver con su experiencia personal con algunos hombres. Yo creo que con ellos se equivocó porque quiso soñar en vez de ver la realidad. Recién cuando conoció a Tony halló a su hombre ideal.

Karina señaló que su madre no tuvo ídolos, nunca tomó recortes de revistas, ni coleccionó fotos de alguien en especial. Siempre fue ella y no buscó parecerse a nadie. Se recluyó en sus propias ideas, las que proyectó en su vida dando como resultado una mujer con identidad propia, por lo que es querida y aclamada por muchos.

Por último Karina confesó: "Yo sí tengo muchos ídolos. Mi madre es uno; por eso hoy... sigo sus pasos".

 

 

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