• Revista "Caras" Nº 905

Lía Crucet presenta a su pequeño hijo Ezequiel

Luego de tener al bebé dos años en guarda y de realizar todos los trámites judiciales, la cantante y su marido, Tony Salatino, lograron adoptarlo legalmente. Felices y orgullosos por el flamante integrante de la familia, comparten su experiencia.


Adoptar a un bebé es un acto de amor y generosidad que merece la pena destacar. Por eso, Lía Crucet y su marido, Tony Salatino, quisieron presentar a Ezequiel, el nene que tuvieron en guarda por casi dos años y de quien, hace apenas dos semanas, tras realizar todos los trámites legales necesarios, el juez les otorgó la adopción. Desde hace quince días la familia Crucet-Salatino logró cumplir su deseo más profundo: tener un hijo; y orgullosos comparten su historia: "Ezequiel es nuestro hijo del corazón. Llegó a nuestras vidas con apenas un día de nacido y nos iluminó el camino. Estamos muy felices y nos sentimos más unidos: como pareja, como familia. Este nene es una bendición de Dios, porque nosostros queríamos tener un hijo y no podíamos. Yo no quedaba embarazada. Después de pensarlo un poco, decidimos adoptar un bebé. Y creo que es la mejor decisión que he tomado en mi vida", dice emocionada Lía.

Mientras su mamá habla, Ezequiel corre de una punta a la otra de la casa que la cantante posee en Olivos. Es la alegría del hogar y se nota. "Lo crío con amor, ésa es mi receta. Creo que a diferencia de cuando nació mi hija Karina, yo tenía 16 años y tenía muchas cosas por hacer. Ahora también tengo muchos proyectos, pero estoy más paciente, Ezequiel es mi prioridad y le brindo toda mi atención. Cada vez que me voy de gira, me vuelvo una loca del teléfono".

Entre tanto, Tony Salatino recuerda los primeros tiempos, cuando el bebé llegó a sus brazos. "Lo tuvimos con nosotros desde el primer día de su nacimiento. Al principio no dormíamos nada, los dos nos levantábamos toda la noche para cambiarle los pañales o para traerlo a dormir con nosotros. Lía lo ponía sobre su cuerpo y se calmaba. Fue creciendo y después empezó a gatear, a caminar. Es increíble, porque nos hace recordar mucho nuestra infancia, con los juegos y canciones. Ezequiel me cambió la vida".

Lía lo mira enamorada: "Descubrí a Tony como padre, es tierno y dulce, tiene mucha paciencia con el nene y eso me encanta. No sé, no es el momento, pero ya pensamos en adoptar a una hermanita para Ezequiel. El tema es el tiempo que tarda la adopción que nos tuvo con el corazón en la boca tanto tiempo. Pero bueno, ya pasó y por suerte el nene puede llevar nuestros apellidos".

A pesar de que la mayor parte del tiempo Lía Crucet se dedica a su familia, también continúa con su trabajo: en las próximas semanas saldrá a la venta su nuevo compacto "Los Colores Del Amor". Pero éso no es todo con respecto a su profesión; por una cuestión estética decidió ponerse siliconas en su busto: "Lo hice porque me sentía incómoda, tenía que estar usando corpiños. En cambio desde que tengo las prótesis, que miden 120 cm, es decir que no me aumenté nada, me siento más elegante. Ahora me pongo cualquier vestido y me queda calzado. Pero no me agregué nada, sigo igual".

Así, Lía y Tony transitan por la felicidad que les brinda su pequeño hijo. Y sueñan con repetir el enorme gesto de amor. Eso habla de ellos.

  • Fotos: E. Lerke (Ed. "Perfil")

  • Nota: Laura Litvin (Producción: Alicia Blanco)

 

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