• Revista "Poderes y Rituales" Nº 10

 

LIA CRUCET:

"LE PEDI POR MI HIJA Y ME CUMPLIO"

 

La máxima expresión de la música tropical revela qué le pidió a Gilda y porqué, cuántas veces visitó su tumba y cómo le agradeció el haber ayudado a su hija Karina en un difícil momento.

 

-¿Qué opinás de Gilda como cantante?

-Que era muy dulce, muy tierna cantando. Tenía un ángel especial y mucho carisma. Ella parecía que transmitía ternura y la gente era incapaz de pensar que era sexy; la veían como un ángel.

 

-¿Querés decir que ella no respondía a la imagen que suelen tener las mujeres de la movida tropical?

-Lo de ella era otra cosa, la veían dulce.

 

-Y a nivel personal, ¿creés que era un ser especial?

-Gilda era una persona normal, que despertaba dulzura, y con su muerte se transformó como en un ángel, a la que la gente con devoción le reza, cree en ella y cree que es milagrosa.

 

-¿Y vos opinás que es milagrosa también?

-A mí me cumplió cosas...

 

-¿Por ejemplo...?

-Y, que ayudara laboralmente a mi hija Karina y que viniera a vivir a casa conmigo. Yo le había pedido eso y me cumplió. Y Karina también le pidió algo una vez, y también se lo cumplió.

 

-¿Cuál había sido su pedido?

-Te lo tendría que contar Karina, pero fue a raíz de lo que le cumplió a ella que yo le había prometido llevarle una flor al cementerio. Karina fue una de las primeras en ir al cementerio, cuando no iba nadie...

 

-¿Y vos cumpliste con tu promesa de llevarle una flor?

-Sí, fui al cementerio con mi hija, pero yo antes ya le había puesto una flor en un altar que tiene Enrique Recke, que era director musical de "Leader Music", la compañía discográfica. Un altar donde tiene a Gilda. Esa fue la primera vez que le pedí y le hice una promesa. Yo le había pedido por mi hija, para que tuviera suerte en el trabajo y también para que se viniera a vivir conmigo.

 

-¿Y cumpliste con tu promesa?

-Sí, porque ella me cumplió. Yo le había prometido llevarle un flor al cementerio y la llevé. Le dejé una rosa. Fue cuando murió Roberto Fontana; fui al cementerio y la visité en su tumba porque ahí ya me había cumplido el pedido. Y la otra vez, la primera, había ido al cementerio a verla solamente; todavía no había empezado el furor de la gente con ella.

 

-Pedirle a Gilda, ¿te surgió como un impulso, como algo espontáneo?

-A mí me sucede algo especial desde que ella murió: me daba como escalofríos cada vez que la miraba en sus videos o la escuchaba... la veía tan sincera y tan dulce, pero a la vez con carácter. Sentí que seguramente ella iba a estar al lado de Dios. Por eso me animé a pedirle algo y se cumplió.

 

-¿La recordás en tus oraciones, le agradecés de alguna manera?

-Simplemente con Karina siempre escuchamos los temas y la recordamos. Nunca nos olvidamos de Gilda.

 

-¿La tenés en el altar de tu casa?

-No, confío en ella como intermediaria. No me animo a decir que sea un ángel o una santa. El encargado de decir eso es Dios.

 

-Mucha gente asegura haberse comunicado con ella después de muerta, y que les concedió milagros...

-Yo no creo que la gente diga mentiras. Es algo tan fuerte, son tantos los testimonios, que creo que hay que respetarlos y hay que creerlos.

 

-¿Creés que Gilda está presente, que está aquí entre nosotros?

-Karina dijo exactamente eso: que Gilda está presente. Ella, en el programa de Roberto Fontana, el día antes que Roberto muriera, dijo: "mi hijo estaba enfermo, yo le pedí a Gilda que se curara... y lo curó"

 

-Vos la llegaste a conocer personalmente...

-Sí, tuvimos una reunión en "Leader Music", con Kuki Pumar. Estábamos ahí reunidos un montón de cantantes. Me dio un beso, me dijo "Qué tal Lía, cómo estás", pero no estuve con ella a solas...

 

-En varias declaraciones de Gilda se advierte que ella creía que venimos a cumplir una misión en la vida. En ese caso, ¿cuál creés que haya sido su misión?

-En la Tierra, cantar y estar con los chicos y poner amor en su tarea. En su muerte, no sé... Dios es el encargado de decirlo.

 

-Querés ser muy cuidadosa con este tema, ¿no?

-Es que hay que respetar un poco las instituciones que estudian estos casos. Pero sin complicarla demasiado, te digo que es igual que cuando se te nuere un familiar y le pedís que te ayude y que te cumpla algo.

 

-¿Y que sentís en tu corazón?

-Que quiero mucho a Gilda y que le estoy agradecida por lo que hizo por Karina y por mí.

 

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